lunes, 13 de mayo de 2013

VENDIENDO ESPERANZAS



 CRONICA

Por: Johanni Morales

Se levanta 5:30 de la mañana hace un tinto, y se alista para comenzar la jornada diaria y la rutina de su vida
Tiene dos hijas Laura de 11 y Lina de 9 les prepara su desayuno para que vayan a estudiar bien alimentadas, a las 6:15 am se van para el colegio y sigue con las labores del hogar; lavar la ropa, tender las camas y hacer el almuerzo para dejar a sus hijas y llevar para el trabajo.
Ella es Martha tiene 31 años, madre soltera  y  trabaja como vendedora de calzado en los almacenes Westland  en el tradicional barrio Restrepo, en el sur de Bogotá,  desde hace 14 años, labora 11 horas diarias de 9 am a 8:00 pm, de lunes a sábado, domingos y festivos de 11: a 6:00 pm, se gana el salario mínimo y a veces comisiones por venta pero es muy raro el mes que puede hacerlo, ya que según me cuenta las ventas son cada vez más difíciles, y hay mucha competencia, además ha llegado al país mucho zapato chino y la gente prefiere comprar más barato.
Tiene 3 descansos al mes, si se puede llamar descanso por que cuando lo hace sigue con las labores de la casa, allí siempre hay algo por hacer.
Siga, bienvenido caballero que zapatico busca? Siga, al fondo hay mas estilos, como lo necesita tengo de amarrar, mocasín, en cuero en sintético.
Le ofrezco este; es lo último que nos llego es en cuero napa suela poliuretano, no se parte, viene cocido por debajo, tiene 2 meses de garantía por descose despegue, suela. Este es el reportorio que utiliza todos los días para vender zapatos, un trabajo arduo y muy difícil vender cosa que necesita, paciencia, verbo, y ganas.
La gente lo “bananea” mucho a una bananer es sinónimo de hacer sacar para calzarlos y luego dicen vamos a dar una vuelta y ya volvemos, o si me gusto pero es que lo buscaba en otro color, entre otros que la gente al salir a comprar molesta mucho, ah! Eso si las mujeres somos más las cansonas para comprar- manifiesta Marta.
El día a día de marta transcurre atendiendo clientes, dura toda la jornada de pie, tiene 15 minutos en la maña de descanso para tomar algo de onces, una hora de almuerzo, en la tarde otros 15 minutos.
Me sigue contando lo duro que es su trabajo cuando llega un potencial cliente le en seña unos zapatos para dama y unos para una niña, va a la bodega , se los muestra , le asesora como limpiarlos, como mantener la orma del zapato luego de  20 minutos la venta se realiza, uff! que cliente tan difícil casi que me bananea, pero bueno ya llevo tres pare sitos hoy, gracias a dios, es que la cuota de este mes es de 15 millones si la hago me  gano el 1% es decir 150.000 pesos.
A las 8:15 pm, sale rumbo a su casa en guacamayas sur-oriente de la ciudad, toma su transporte llega al barrio recoge sus hijas donde su madre se las cuida, cenan, se van a dormir y espera el nuevo día.
La próxima vez que vaya a comprar zapatos seré más ligero al hacerlo y antes de ir estaré seguro de que es lo que necesito, así no hare cansar tanto  a los vendedores, y tendré siempre en cuenta  a marta que representa  esa gran cantidad de vendedores que nos atienden en los establecimientos comerciales, con una sonrisa en su cara y la esperanza de que les compremos para que al final de mes puedan siquiera ganar una comisión, que es una irrisoria paga para su tan dedicada y ardua labor.






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